jueves, 14 de diciembre de 2006

VISITAMOS EL PANTEÓN DE LOS REYES DE LEÓN

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Ayer visitamos la Basílica de San Isidoro. A los pies del templo se encuentra el Panteón de los reyes de León. Allí están enterrados Alfonso IV, Ramiro II, Ramiro III, Alfonso V, Sancho I, Fernando II, Bermudo I, doña Sancha, mujer de Fernando I, y su hija doña Urraca. El panteón alberga un total de veintitrés reyes, doce infantes y nueve condes. Las tropas francesas profanaron las tumbas en 1808.
Si los capiteles son soberbios en su talla, este panteón es famoso por el conjunto de pinturas murales de gran calidad que cubren las seis bóvedas, hasta tal punto que es llamado «la Capilla Sixtina del arte románico».
Los temas son religiosos. En los arcos, destaca la representación del calendario agrícola. Además, hay pintados profetas, ángeles y santos.
¡Qué maravilla alberga León!

martes, 12 de diciembre de 2006

CUANDO EL EQUILIBRIO ES BUENO

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Próxima proyección el 15 de diciembre en el aula de Garantía Social.

Todos coleccionamos en su momento toda la filmografía de los Marx. Encantan a todo el mundo, y siempre en nuestras valoraciones sobre ellos y sus películas, suma en su curriculo la depresiva y exaltada época en la que estos funambulistas del surrealismo consiguieron alegrar a un público más que difícil. No creo que sea una exageración decir que la escena del camarote es una de las mejores de la Historia del Cine. Se cuenta que el guionista, harto de que improvisaran lo que a los hermanos les diese la gana, hizo tiras el guión y lo pegó con cola en el techo del famoso camarote. Siempre me he reído con esa secuencia, con la parte contratante de la primera parte y con alguna perla más que nos regalan, pero no puedo otorgarle un diez (sitio que ocupará siempre Sopa de Ganso) por la extensión de los números musicales, en mi opinión auténtico lastre de algunas obras de los Marx, y porque la última vez que la he visto me ha dado la sensación de que los diálogos de Groucho no manaban de la imaginación del divo, sino que estaban metidos con vaselina. De todos modos, un clásico que te hará reír o sonreír dependiendo de tu estado de ánimo... pero jamás llorar o dejarte indiferente. Muy buena.

martes, 28 de noviembre de 2006

EL CINE DEL PGS: EL PLANETA DE LOS SIMIOS

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Los viernes tenemos cine, y del bueno. Os invitamos a todos a disfrutar del mejor cine "en pantalla grande". Las proyecciones son después del recreo. Este viernes (1 de Diciembre) veremos El Planeta de los Simios. Otro día os hablaremos de las películas que podremos ver y comentaremos las ya vistas. ¡Viva el cine!

Obra cumbre de la ciencia-ficción, El Planeta de los Simios es una de las películas más impactantes y decididamente originales de la historia. La contundente interpretación de Charlton Heston, la caracterización de los simios, y una historia completamente innovadora, elevan a la película de Franklin J. Schnaffner a los altares del género fantástico. Basada en la novela de Pierre Boulle, el film cuenta con cuatro secuelas bastante inferiores. La película disfruta de uno de los finales más deslumbrantes y originales de todos los tiempos.

LEÓN ES MÚSICA

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León fue por un día un gigantesco escenario musical gracias al programa Hoy toca León, con el que se quiso celebrar, masiva y rítmicamente, el Día de la Música, Santa Cecilia. Nosotros pudimos disfrutar de la actuación de Ruth Trío que tuvo lugar en la estación de autobuses.
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Santa Cecilia es la patrona de los músicos y su onomástica es el 22 de noviembre. Vivió en el siglo III pero todos sus datos se conocen a través de las actas del martirio divulgadas siglos más tarde, que cuentan que esta ilustre doncella romana fue prometida por sus padres a un joven caballero de nombre Valeriano. La felicidad de Cecilia ante esta boda no era tanta, ya que había consagrado su virginidad a Jesucristo, pero no quiso oponerse a la voluntad de sus padres y finalmente la boda se celebró bajo las leyes romanas. En las actas de Santa Cecilia, se lee que la santa le dijo a su esposo, una vez casados:"Tengo un ángel de Dios que guarda mi virginidad: si te acercas a mi con amor impuro, desenvainaría su espada y cortaría en flor tu vida; pero si me amas y respetas mi pureza, se hará tu amigo y nos colmará de bienes". Valeriano le contestó: "Pare creer tus palabras, tendría que ver al ángel y ver demostrado que no es otro hombre el que ocupa tu corazón". Cecilia le replicó: "Para ver al ángel tendrás que creer en un sólo Dios y ser purificado. Vete a la Via Appia; verás allí un grupo de mendigos que me conocen, salúdalos de mi parte, diles que te lleven al buen anciano Urbano, nuestro obispo, y él te hará conocer a Dios. Una vez estés purificado, vuelve a casa y verás al ángel". Después que Valeriano fuera a ver al obispo Urbano y que éste le bautizara, el esposo volvió a su casa y vio junto a Cecilia al apreciado ángel que les puso a los dos una corona de rosas. Al cabo de unos años, Valeriano y su hermano Tiburcio fueron martirizados por su fe cristiana. Los cuerpos fueron enterrados en un terreno familiar de Cecilia.

jueves, 16 de noviembre de 2006

MAGÜESTO

. . " ¡ Los santos sean con nos en esta estancia ! Como estaba la xente adormecida A rede barredera sin tardancia, A nenguno llibranon de la vida : Ya non tienen remedio de esperancia ; Si van fuxir ño acierten la salida , Entre la llamarada , fumu y brases Del fuibo que encarnaba pe les cases . " ¿ Non viestes una roza que va ardiendo Q' el aire per detrás i va xiblando ? ¿ Cuando algún magüesto va encendiendo Que les castañes dél van estallando ?¿ El roido no escuchais que vá faciendo Mientres l' árgoma verde está quemando ? Ansina quema Troya en munchos fuegosEn venganza d' Ulises y los griegos. "¿ Viestes dalgún correr cuando 'i apieguen Un cuete alla en Uviedo á la ropía , Que cuanto más afuxe más i lleguen Les chispes á la pierna y pantorría , Y como los mochachos no asosieguen Acorbiando al que va de carretia ? Ansi los probes , tristes y cuitados Fuximos á carreres chamuscados , " Cuand' uno piensa ya que está guarido Y ña casa del Rey quier escondese, 'Anda allí el cuentu más embravecido . Q' al Rey saquen de casa anque i pese ; Muyer , fies y fios sin valido Maten en sin remediu de valese Echandolos da fecho nes fogueres, Alzando el gritu al cielo les muyeres . "¿ Veis cuand' un saca un braco d' una llosa . O una cabra que mata sin querello Que la rebalga n' hombro y non la posa Fasta ponella en casa , y para fello Dientes aprieta y puños que ye cosa , Y les pates i arreya cabo el cuello ?Pos ansina d' entr' estes chamusquines . Escape con mió padre á recostines .

NOS VAMOS A ZAMORA

Breve recuento de los hechos.
A su muerte, el Rey de Castilla Fernando I (1065) dejó repartido su reino entre sus hijos: Galicia para Don García, Castilla para Sancho II, León para Alfonso VI, Toro para Doña Elvira y Zamora como Reino de Doña Urraca. Según la tradición, el Reino correspondía al hijo mayor, en este caso Don Sancho, quien naturalmente se negó a aceptar el testamento, y arrebató Galicia a Don García, haciéndole prisionero; Alfonso tuvo que huir a Toledo bajo la protección del rey moro Mamum. Después de tomar Toro, puso cerco a Zamora, "la bien cercada", y su muralla resistió el asedio durante más de 7 meses. Las condiciones de vida se hacían muy difíciles y el hambre empezaba a hacer estragos. Ocurrió entonces que Bellido Dolfos, un gallego (probablemente) que se encontraba en Zamora, salió de la ciudad y se declaró vasallo de Don Sancho, quien le tomó bajo su protección. Un día, con el pretexto de enseñar al Rey Don Sancho una puerta por donde entrar en Zamora y romper su cerco, se alejó con él del campamento sin más compañía. El Rey sintió una repentina necesidad y apeándose del caballo entregó su daga a Bellido Dolfos, momento que este aprovechó para hundírsela en el pecho y emprender una veloz galopada hacia el portillo que aún hoy día se denomina “de la traición”. El Cid, que presenció la escapada desde lejos, montó precipitadamente a caballo, sin tiempo para calzarse las espuelas, pero no pudo alcanzarle. El Rey Sancho II murió poco después en el campamento, acusando de su muerte a Bellido, y los castellanos, ya sin Rey, levantaron el cerco a Zamora. El Rey Alfonso VI regresó de Toledo y después de prestar juramento ante el Cid Campeador de "no haber tenido arte ni parte en el asesinato de su hermano" tomó posesión del reino. En extremo rencoroso y vengativo, desterró al Cid Campeador. Antes había mandado atar a Bellido Dolfos a las colas de 4 caballos muriendo de esta manera descuartizado.